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martes, 24 de marzo de 2015

Eso de ir con más calma

Ya he comentado varias veces el cambio de ritmo y manera de afrontar la carrera. Quizás ésto que voy a escribir a continuación suene repetitivo, pero quiero reafirmar mi ideas...

Después de tres años sin levantar apenas la cabeza -más que en verano-, sin poder hacer más planes que cuándo y dónde quedar para hacer uno u otro trabajo. Y que cuando lograras hacer algo diferente a la universidad fuera necesariamente comprimido en el tiempo. Unos años que han pasado tremendamente rápidos, donde por supuesto he aprendido muchísima arquitectura y muchísimas otras cosas que no son arquitectura. Casi sin quererlo vi necesario romper este frenético ritmo, dejar de contar los cursos por años. Poder pensar en más cosas que sólo la universidad, planificar otras cosas más a largo plazo, empezar a aprender otras cosas que también me interesan y que hasta ahora no había podido aprender. Fue casi espontáneo lo de empezar a hacer prácticas y creo que ha sido eso lo que me ha hecho ver que hay mucho más de puertas de la universidad para fuera que de puertas para adentro. Ahora, en dos semanas empiezo en un nuevo estudio, llevo tres meses sin hacer prácticas y haciendo menos asignaturas. Me han servido para empezar a retomar el deporte y fijarme un objetivo que me tendrá entretenido hasta el 21 de junio, cuando debutaré en mi primer triatlón. Además estos meses me han servido para reflexionar e interesarme por otras cosas. Imagino que el hecho de que pasaré el año que viene en Chile de intercambio me ayuda a reforzar ésta idea y a querer aprovechar la oportunidad al máximo. Descubrir y descubrirse.

Quién no quiere, en éstas edades, aprender algún idioma interesante, aprender a tocar un instrumento, conocer otra cultura, correr esa maratón, viajar a otro país -de voluntario- sin complejo de turista, formar parte de algún club, asistir a actos interesantes, implicarse en otros proyectos, ganarse algún dinero, disfrutar con calma de la familia, alcanzar ese sueño, SENTIRSE VIVO... Creo que es un momento muy bueno para esto, que una vez acabada la carrera -según como- puede ser muy tarde y que haciéndolo durante, seguro que te va a servir para formarte como persona y aprovechar más lo que te queda por aprender de la carrera.

Y al acabar la carrera -yendo ejemplarmente a curso por año...-, cuando ya tienes tu título, ¿qué? Te bajas los pantalones ante el mercado laboral y empiezas a pedir trabajo de lo que sea, ya sea en un estudio de arquitectura mejor o peor pagado, en una tienda de ropa o en una cafetería...¿no? Ahora ya has acabado los estudios, ya eres arquitecto, y qué? Eso es lo que quiero evitar. Sé que es difícil conseguir evitarlo y más en la época en la que vivimos, y en el país en el que hemos nacido: España. Quisiera acabar la carrera y ser una persona todavía joven, y con un montón de experiencias vividas que me hayan ido haciendo ser mejor persona y arquitecto. Acumular experiencias, aprender de ellas, disfrutarlas y aprovecharlas.  

Quisiera aclarar que lo que creo sobre los estudios -y todo lo que escribo- es muy personal, no quiero dar ninguna lección a nadie. El siguiente párrafo y los siguientes enlaces hablan sobre el por qué hacer un año sabático y sus beneficios. No es una información -por poco científica que sea- que conociera al tomar las decisiones que he tomado, pero quiero compartirla porque muchos de los motivos y/o beneficios es lo que persigo. 
Algo así apunta el contenido de la imagen que viene a continuación, haciendo clic en ella iréis a la página de dónde lo he sacado. Aquí hablan de un año sabático, no es mi caso porque estoy haciendo tres asignaturas, pero ya es suficiente para empezar a disfrutar un poco más de la vida. En ningún momento me he planteado -ni defiendo- la idea de hacer un año sabático porque eso comporta ser muy dependiente (por mucho que yo lo sea al 100% también ahora de mis padres) y a no acortar tu dependencia a ellos; pero sí comparto los fines por los cuales se hacen años sabáticos. Aumentar productividad? Espíritu aventurero? -éstos son otros artículos relacionados-



Dejando de lado porcentajes y si los estudios están firmados por prestigiosas universidades o no, creo que son conclusiones bastante lógicas a las que uno mismo puede llegar. (¿no?)

PD.:   Desde ayer estamos en Setmana de Dia en la ETSAB! Habrá como cada año muchas actividades, unas culturales, otras no tanto, y otras que parece que solo persigan el beber cerveza... hasta el logo de este año va relacionado con la cerveza! Se nota que somos una gran minoría los que no nos gusta relacionar fiesta con alcohol, ni el concepto "desconectar un rato" con ir a hacer una birra. Pero bueno, es una lucha perdida, me limito a no asistir a ciertas actividades que podrían ser muy divertidas como cursa de orientación y gimcanas si las pruebas no rondaran a tragar más y más cerveza. Hecha la crítica, os invito a ver el pregón, que no tiene desperdicio si conoces a los profesores de la universidad y el ambiente de la etsab.

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Muchas gracias, hasta la próxima!

miércoles, 4 de marzo de 2015

Un enfoque diferente




Escribo esta entrada para explicar el cambio de la manera de tomarme la carrera que he sufrido estos últimos meses. Que creo que es el que necesito y el que más me va a servir para formarme como persona y como arquitecto. Como comenté por el blog, hice primero, segundo y tercero como la gran mayoría. Sin demasiadas complicaciones, dedicándole muchas horas y mucho esfuerzo a la universidad y sin apenas tiempo para otras cosas. Aunque al echar la vista atrás veo que sí que he ido haciendo otras cosas que no solo son proyectos, proyectos, urba y más proyectos. En segundo suspendí dos, por lo que no hice tercero al 100%, pero aún lo consideraba dentro de la normalidad. La cosa fue cuando justo hace un año empecé a pensar...el curso acababa en tres meses, ya tendría tercero en el bolsillo y a falta de solamente dos años de cursar proyectos para tener la titulación de arquitecto. Me preocupaba, creo que si en tercero, después de tres años haciendo proyectos considero que sé bastante poco, no creo que en dos años vaya a ser capaz de aprender lo que un arquitecto debe saber al acabar la carrera. No sé si esta preocupación es debida a mi auto-exigencia o a todos nos pasa. Creo que la solución pasa por conocer el mundo laboral de la arquitectura cuanto antes. Te hace ser mucho más realista, aprender más y saber aplicar/relacionar lo que te explican con la vida real/laboral. A finales de mayo -de 2014- empecé a trabajar de becario en un estudio de Mataró (a una hora y cuarto en tren desde mi casa o desde la universidad...). Las primeras semanas fueron brutales, una experiencia buenísima que creo que todo el mundo debería poder vivir antes de empezar cuarto o como muy tarde durante cuarto. Es un estudio joven con arquitectos jóvenes, siempre fui bien acogido, bien tratado, etc. Sobretodo hacíamos concursos para la administración pública (Ayuntamiento de Barcelona, etc.) para conseguir ganar alguno y recibir el encargo de algún proyecto. Eso me hizo aprender de primeras a plantear proyectos, estrategias, a buscar referencias, a conocer arquitectos, ejemplos, maneras de trabajar, de pensar, de ver, de explicarse, de argumentar, de discutir y un largo etcétera. Además de representación, composición de láminas, la fuerza de las imágenes potentes, el qué se valora... 
Mi labor dentro del equipo era sobretodo la de hacer el 3D y los renders para que luego un compañero los completara con photoshop para dejarlos más bonitos e impactantes. Pero por supuesto, y la parte que más me gustaba era la del principio. La de decidir entre todos, qué estrategia de proyecto tomar. Ya que esa es la decisión clave del proyecto y lo que te hace ganar o perder el concurso. Y no hay muchos días para eso, se definen diferentes vías de actuación se van debatiendo, buscando pros y contras; proponiendo, dibujando, leyendo, pensando... En definitiva con esto es con lo que me quedo de los seis meses que he trabajado con ellos, hasta diciembre de 2014. Que no es poco, creo yo. A parte de haber visto realmente como se cuece un ejecutivo, cuanto se tarda, haber conocido arquitectos de referencia y muchos ejemplos, haber podido hablar con arquitectos y conocer lo fácil o lo difícil que es la vida de un arquitecto no-súper-estrella. 
Total, me matriculé en "cuarto" con cuatro asignaturas cada cuatrimestre, una asignatura menos de las que debería si quisiera hacer un curso entro cada año,que serían cinco y cinco. Pensando en trabajar por las tardes esa media jornada de becario en el estudio. Entre las matriculadas está proyectos de cuarto. Al empezar el curso, como escribí en la entrada el primer día de este curso, empecé con miedo y poca motivación. No me tomé en serio la asignatura porque no veía que aprendiera tanto como otras veces y porque tampoco tenía mucho tiempo para dedicarle. Muy a menudo iba a clase, casi todas, pero no corregía porque no seguía el ritmo de trabajo de mis compañeros. Acabé suspendiendo con un cuatro en la entrega final de enero por no haber llegado al detalle que el proyecto exigía, es decir, por no haberle dedicado las horas y la dedicación que un proyecto de cuarto requiere. No me cabe duda que el planteamiento del proyecto estaba bien (desde mi humilde opinión uno de los mejores de mi taller) y por eso el cuatro en la nota. No merezco aprobar porque no hice todo lo que pedía para la entrega final pero tampoco me podía suspender con una nota "no compensable" porque el proyecto no era malo. También reconozco que no avancé por falta de trabajo, constancia y correcciones en clase, pero también porque nos piden una serie de detalles constructivos que ya me gustaría saber resolver de primeras. Y mis compañeros tampoco saben, pero se movieron para acabar presentando el documento con el detalle dibujado. Quisiera poder proyectar siempre sobre los conocimientos constructivos que tengo -ojalá también sobre los estructurales, pero eso ya se me escapa de largo-. Asumí mi nota y la totalidad de mi culpa. Me planteé esforzarme mucho y disfrutar más aún el siguiente cuatrimestre haciendo proyectos, también -aunque sea una chorrada- para demostrar  a los de mi taller y a mi profesor que no soy malo, que me gusta y que tengo capacidad suficiente de trabajo y para hacer buenos proyectos. 

viernes, 14 de noviembre de 2014

Primera mitad: relfexiones y valoraciones

Ya ha acabado la primera mitad del cuatrimestre. Voy a escribir esta entrada para ayudarme pensar, a ordenar mis ideas, a reflexionar y a desahogarme. No está siendo un cuatrimestre fácil para mi. Sin duda es más duro psicológicamente desde que entré. No he sabido llevar bien el trabajar -hacer prácticas en un estudio- como comenté en la entrada de principio de curso y el estudiar, ir a clase y tener compromiso de llevar la faena al día. Porque como sabéis, esta carrera no es de estudiar mucho, pero necesita constancia y mucho trabajo. Empecé con miedos, sin saber si podría, y con la ilusión de poderlo conseguir, porque tampoco sería el primero en conseguirlo, y veía alguna posibilidad si era constante, planificado y serio. No he sabido. Este cuatrimestre hago cuatro asignaturas, y sin duda alguna sería el cuatrimestre más cómodo que hubiera realizado hasta ahora si no tuviera el plus este de tener que ir a Mataró a trabajar cuatro días a la semana, en principio.
Las primeras semanas fueron una prolongación del verano, iba a clase pero no hacía faena, bien porque apenas requería faena todavía la universidad o porque tampoco veía el momento de ponerme, al no tener entregas inminentes. Y porque tenía siempre planes para el fin de semana. Todo se empezó a torcer la segunda semana de octubre, más o menos. Cuando empecé a sentirme incómodo, atrasado respecto al resto y un poco perdido. Me iba agobiando pero no sabía tampoco cómo reaccionar, cuando tenía tiempo no lo aprovechaba y alguna vez estaba tan cansado/desmotivado por la mañana que me quedaba hasta tarde en la cama o por casa sin hacer nada productivo, odio esos momentos, y nunca o casi nunca me habían pasado antes, porque se te va medio día a la basura, y eso es más grave cuando solo tienes medio día para hacer faena de la universidad e ir a clase. La otra mitad la invierto en ir a trabajar. Hay dos asignaturas que son por parejas, mis dos parejas son personas muy conocidas por mi y amigos míos. No soy una persona muy puntual, pero este año estoy siendo hasta maleducado, ya sea al ir a clase o al quedar con ellos. No sé por qué, imagino que todo es psicológico, porque es cierto que no estoy durmiendo menos que otros años, ni mucho menos. Por ejemplo, esta semana hemos tenido entrega parcial de un trabajo que llevamos haciendo desde principio de curso, en principio semana por semana. Ha acabado haciéndolo el 85% mi compañero. Lo odio, odio colaborar menos que el otro en el trabajo de equipo. Ya he hecho muchos otros trabajos con este compañero y es una persona muy trabajadora que me cuesta hacer más que él en un trabajo, pero nunca me había sentido menos partícipe que él en un trabajo. Esta vez mi excusa era que tenía entrega parcial de proyectos el mismo día. Proyectos, al ser individual, ha sido una de las que más me he ido dejando. He tardado siete semanas en empezar a proyectar algo, con las consecuencias que eso conlleva: no corregir, no saber la opinión de profesor, que el profesor te conozca y conozca tu proyecto, etc. Y no ha sido por falta de ganas. Proyectos sigue siendo mi asignatura favorita y en la que creo que sigo teniendo más facilidad, no sé si por cosa mía o porque realmente es más fácil. El caso es que hasta que no vi que no tenía nada hecho y que tenía que entregar algo en 10 días no me puse. Además mi profesor -Josep Maria Gil. Socio de Esteve Bonell- es tan buena persona que le cuesta presionarnos y darnos caña. Por eso el fin de semana que debía haber sido estructuras y proyectos acabó siendo proyectos y un poquito de estructuras. Al no tener apenas nada hasta días antes. No hice una buena entrega de proyectos, no pude hacer todos los documentos que pedía, pero le di un buen empujón al proyecto. Sin embargo en estructuras mi pobre compañero tuvo que tragarse casi toda la faena él.